Por Jorge Núñez
Poeta y periodista. Ex Coordinador del Consejo Municipal de Cultura de Gral. Pueyrredon
Hay una idea que se repite cada vez que uno conversa con vecinos de Mar del Plata y Batán: la ciudad se administra desde un escritorio que mira al centro y la costa, pero la realidad cotidiana se pulsa en los barrios.
Tenemos un movimiento vecinalista con historia y organización. No están pidiendo obras extraordinarias ni anuncios grandilocuentes. Están reclamando algo mucho más básico: que la vida de los marplatenses y batanenses sea mejor.
Gente que espera que las salas de salud tengan más horarios, más profesionales y una atención más cercana para evitar traslados innecesarios; familias que necesitan que el colectivo pase con más frecuencia y que existan recorridos que conecten mejor los barrios entre sí; personas mayores que reclaman refugios en las paradas y calles transitables para poder llegar; semáforos o reductores de velocidad en cruces donde ya hubo accidentes; controles y soluciones para la doble fila en los horarios de ingreso y salida escolar; veredas accesibles y señalización que permita circular con mayor seguridad.
La seguridad aparece una y otra vez en las conversaciones. No solamente como más patrulleros, sino como presencia preventiva, corredores escolares, iluminación adecuada y respuesta rápida cuando los vecinos llaman. No es sólo inseguridad, sino ausencia de políticas.
Y además están los microbasurales que crecen en terrenos baldíos, residuos acumulados a cielo abierto, falta de limpieza de zanjas y espacios públicos que terminan deteriorándose hasta dejar de ser utilizados.
Lo que muestran todos estos ejemplos es que los barrios, zonas periurbanas y rurales quieren que el municipio llegue con la misma intensidad con la que llega a los otros sectores. Aunque algunos concejales -vale mencionar- recorren el territorio y canalizan inquietudes, no siempre es suficiente.
Batán también forma parte de esta conversación: mejores servicios, más conectividad, espacios públicos cuidados y una presencia del Estado que acompañe su desarrollo.
Creo que aquí hay una discusión importante para el futuro de Mar del Plata. Una ciudad moderna no es la que concentra todo donde más se ve. Es la que garantiza que vivir más lejos del centro no signifique vivir con menos oportunidades.
Porque al final, no alcanza con una postal linda para atraer turismo sino se garantiza la calidad de vida de todos los habitantes.
Aclaración: La opinión vertida en este espacio no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.










