El nombre del actual arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, es uno de los que se inscribe en la carrera para heredar la titularidad de la Conferencia Episcopal Argentina. Este viernes se desarrolló la última reunión previa a la Asamblea Plenaria, donde se resolverá la designación del nuevo presidente.
Una veintena de obispos debatió durante dos días en la sede de Suipacha 1034, en Capital Federal, y, si bien no estableció el perfil que le dará a la Iglesia argentina para los próximos tres años, determinó los parámetros del encuentro en el que nombrarán al sucesor de Jorge Bergoglio.
La elección, que se realizará mediante el voto electrónico y que consagrará al postulante que logre al menos dos tercios de las aceptaciones, tendrá lugar durante la segunda semana de noviembre en el Cenáculo de Pilar. Allí, más de un centenar de prelados de todo el país se reunirá en el marco de la 120º Asamblea Plenario Episcopal.
Al ex obispo de Mar del Plata y actual miembro de la mesa ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina se lo señala por tener una línea afín a la que llevó Bergoglio durante sus seis años de gestión, en los cuales plasmó una profunda vinculación entre su formación teológica y el fuerte interés por los problemas sociales.
Cabe destacar que las fuentes eclesiásticas dejaron entrever que, más allá del consenso que existiría sobre la designación de Arancedo, también se consideraría la competencia del arzobispo de Gualeguaychú, Jorge Lozano; del arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, y del arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik.











