Urquiza jugó su mejor partido en el semestre y le sirvió para imponerse a Alvarado por 2 a 0 en la segunda final del año de la Liga Marplatense de Fútbol. Sin embargo, si bien remontó el 3 a 1, no le alcanzó para consagrarse y, entonces, los penales definieron la suerte para los de Fabián Montecchia.
Los de Nicoletti arremetieron en el inicio y tuvieron su premio. En la primera media hora conquistó dos veces la red rival por medio de la figura del encuentro: Roberto Ponce. En el complemento ambos conjuntos se dedicaron más a defender y a no arriesgar. En consecuencia, con el global de 3 a 3, fueron a la tanda de penales donde Alvarado consiguió quedarse con la final.
En la previa, Urquiza necesitaba convertir un gol rápido, en los primeros veinte minutos, si quería seguir con vida. Claro, llegaba con la diferencia en contra de dos goles ante un equipo que sabe administrar los tiempos de juego. Por su parte, Alvarado, fiel a su ADN, quería controlar el juego y liquidar la serie con la apertura del marcador.
De todas formas, el destino favoreció al “Tricolor”, ayudado por el planteo de Nicoletti. Urquiza salió a la cancha con un dispositivo táctico sumamente ofensivo. “Es un sistema que generalmente se usa en los últimos quince minutos para buscar el resultado”, explicó el entrenador. Lo cierto es que presentó un 3-3-1-3 y, además, dispuso el ingreso de Roberto Ponce por Juan Cuello minutos antes de comenzar el juego.
Alvarado mantuvo esquemas, aunque cambió nombres. Volvió Emmanuel Pennisi luego de su expulsión por Lucas Barrutia y, el más significativo, no pudo jugar la figura del equipo, Julián Pringles, por el retorno de Blas Fernández.
Nicoletti colocó a Martín Pereira y a Roberto Ponce como los referentes en ataque, los situó entre los defensores rivales y les dio la indicación de no bajar a defender. Así, ellos le generarían espacios a sus compañeros. Además, detrás de ellos aparecieron Guido Castro, libre sobre la derecha, y Ricardo Sendra, en la posición de enganche. Estos dos últimos realizaron un fenomenal trabajo para mover la pelota, pensar las jugadas y, en defensa, ser los primeros encargados de la recuperación.
Y Urquiza tuvo fortuna. A los 10’, tras un tiro libre, la pelota le quedó en el área a Leonardo Gómez quien remató y el rebote le quedó a Martín Pereira. El delantero volvió a ejecutar, fue tapado, y la pelota le quedó, finalmente, a Ponce para empujarla al gol.
Asimismo, a los 22’, Castro avanzó por la derecha, acumuló marcas y descargó hacia Martín Pereira. El “9” inmediatamente asistió a la izquierda para la llegada en soledad de Ramiro Pirosanto, favorecido porque su marcador se resbaló, quien encaró al arquero y asistió a Ponce para que definiera con comodidad.
Volver a empezar. Urquiza ya había igualado el global ante un Alvarado que fue sorprendido. A partir de ese momento el trámite se hizo friccionado, cesó la intensidad y prácticamente no hubo situaciones claras.
El complemento depararía otro partido. Sería un nuevo juego, distinto al de Kimberley y a aquel primer tiempo en San Lorenzo, de apenas 45 minutos. La serie volvía a emparejarse. Urquiza había hecho el gasto, pero llegaba con un empujón anímico de haber remontado el resultado. Por otra parte, Alvarado estaba incómodo en la cancha y nunca pudo disimular la ausencia de Pringles.
Sin embargo, el segundo tiempo defraudó. Ambos equipos insinuaron algo de fútbol en el comienzo, pero combatieron mucho más. Incluso, a los 24’, Fernando Juárez se tuvo que retirar al Hospital Interzonal de Agudos por un fuerte golpe en la nuca con dos jugadores de Urquiza.
Los dos equipos querían ganarlo, está claro. Pero se preocuparon más por evitar un gol que por elaborarlo. Así, cayeron en un juego defensivo, sin creación y dándoles la responsabilidad ofensiva a alguna individualidad de los delanteros.
En consecuencia, el tiempo fue pasando y los tiros desde el punto de penal se hicieron inevitables. Urquiza había ganado el partido y recuperado actitud. No obstante, Alvarado no se rendiría y, en los penales, contaba con experiencia.
Los de Fabián Montecchia convirtieron todos disparos. Por otra parte, Martín Ruíz, de Urquiza remató con displicencia y Álvarez contuvo el tiro para sacar la única diferencia y quedarse con la final.
Penales
Emmanuel Pennisi (A): fuerte, al medio, la tocó Rodríguez y entró.
Mauro Rodríguez (U): disparo mordido, cruzado y adentro.
Jonathan Cayumán (A): remató con potencia, al medio, tocó en la pierna de Rodríguez, se desvió, pero ingresó.
Martín Ruíz (U): tiró cruzado, despacio, Álvarez adivinó el palo y lo sacó.
Juan Cabanchik (A): disparó con clase, engañó al arquero con el cuerpo y la pelota ingresó a la izquierda.
Leonardo Gómez (U): muy fuerte, cruzado y arriba, golazo.
Hernán Álvarez (A): tiro con potencia, un poco más a la derecha del medio del arco, gol.
Iván Massón (U): disparó con buena potencia y dirección, cruzado y bajo, adentro.
Nicolás Colaneri (A): disparó con tranquilidad, tres dedos a la izquierda, fortísimo, gol y campeonato.
-Síntesis-
Urquiza (2): Mauro Rodríguez (7); Sebastián Ratigan (6), Ariel Bosotina (7), Leonardo Muñoz (6); Leonardo Gómez (6), Sebastián Camargo (6), Ramiro Pirosanto (6); Ricardo Sendra (7); Guido Castro (7), Roberto Ponce (8) y Martín Pereira (6). DT: Luis Nicoletti.Suplentes: Juan Aquindo y Fabián Lucero.
Alvarado (0): Hernán Álvarez (5); Leandro Montecchia (6), Nicolás Colaneri (6), Santiago López (5); Matías Jalil (5), Blas Fernández (5), Juan Cabanchik (6), Leonardo Molina (5); Fernando Juárez (5); Jonathan Cayumán (6) y Emmanuel Pennisi (6). DT: Fabián Montecchia.Suplentes: Isaías Pavón, David Sosa, Diego Santa Cruz y Brian Ponce.
Goles en el PT: 10’ Roberto Ponce (U); 22’ Roberto Ponce (U).
Cambios en el ST: 27’ Lucas Barrutia por Fernando Juárez (A); 31’ Iván Massón por Guido Castro (U); 35’ Juan Cuello por Ramiro Pirosanto (U); 46’ Martín Ruíz por Martín Pereira (U).
Árbitro: Roque Narváez (Bien).
Cancha: Juan Montoya de San Lorenzo (Muy buena).
La Figura: Roberto Ponce (U). El delantero convirtió los dos goles claves y aportó sacrificio en la recuperación de la pelota. Corrió a todos y exigió siempre.