Las palabras de quienes llevaron a sus chicos a la escuela primaria Nº31, Sargento Cabral, fueron contundentes. Muchos reclamaron e incluso llegaron a los insultos, tras enterarse que algunos docentes querían brindar clases y otros no.
“Parece que nos tomaran el pelo. Yo sabía que había paro pero cuando averigué me dijeron que viniera. Ahora resulta que en su turno no hay clases y ¿yo qué hago con la nena?”, reclamó Patricia, madre de una niña de cuarto año. “Nos podrían haber aclarado mejor las cosas, esto es una verguenza y es un papelón por el que pasa la institución, que siempre fue un ejemplo”, aseguró.
Otro grupo de padres también se sumó a la protesta y comenzaron las peleas verbales entre algún otro que advertía que “todos sabían que había paro”.
“Le hubiera hecho caso a mi hijo, que me dijo que volviera el jueves. Hasta entonces, no hay que traerlos. La mamá y yo trabajamos y vamos a tener que arreglar con mi hermana. Espero que pueda”, dijo casi entre risas un padre, cuya hija le había advertido sobre la situación. “Pensé que no quería venir a la escuela y había inventado todo”, dijo asombrado.
El caso no fue el único, sino que hubo bronca, desconcierto y malestar generalizado. Los carteles en la puerta de la Sargento Cabral anunciaron los distintos cursos cuyas maestras se adherían a la medida de fuerza. Será cuestión de esperar.












