El excombatiente, Miguel Ressia, reflexionó sobre el 2 de Abril y destacó la lucha que aún llevan adelante los veteranos por distintos cambios sociales. Además, revalorizó la tarea de los hijos que forman parte del Centro.
“En esta fecha tenemos sentimientos muy encontrados de alegría, recuerdos y tristeza. También hubo buenos momentos dentro de lo malo y eso aparece en días como estos”, dijo Miguel y agregó: “De eso nos aferramos”.
Luego de la clásica vigilia, destacó la relación que todavía continúa con sus compañeros del CESC: “La hermandad que hemos logrado después de estos treinta años es algo que me llena de alegría”.
A su vez, dedicó palabras en este día para recordar la “lucha permanente por el desarme mundial, por la paz y el bien de los argentinos, y el amor a nuestra tierra”: “Seguimos luchando por eso pero ahora lo hacemos sin armas y con actividades en los colegios”, sostuvo.
También hizo referencia al papel de los hijos de los veteranos que son los que hoy toman la posta. “Ellos están tomando nuestra bandera; en muchos casos comenzando a militar o generando consciencia”.
Inspirándose en Julieta y Mirko, sus dos hijos, dijo que “todos los chicos han ido cultivando el batallar y comprenden más las cosas desde su posición de hijos. Muchos de ellos están al lado de nosotros en todo esto y apoyando esta causa firmemente”.












