Por el Senador Provincial Patricio Hogan Vicepresidente de la Comisión de Educación del Senado de la Provincia de Buenos Aires
La celebración del Día Internacional del Libro y el desarrollo de la 41ª Feria Internacional del Libro nos permite apreciar la extraordinaria calidad que distingue a los escritores argentinos tanto en nuestro país como en el exterior. Sus obras y trayectorias artísticas constituyen un patrimonio artístico y cultural incomparable y su prestigio internacional nos produce un legítimo orgullo.
En este contexto debemos destacar la producción literaria de la Provincia de Buenos Aires. Una producción que tiene sus raíces en el período del Virreinato para crecer durante los tiempos de la emancipación de España, los años de la Independencia y la organización nacional, y que a partir de 1820, cuando se conformó el Estado provincial, tomó un camino de relevancia mundial.
En el siglo XIX encontramos a José Hernández y a su famoso poema gauchesco “Martín Fierro”, traducido a setenta idiomas. Hernández nació y se crió en la chacra Pueyrredon, que estaba en el actual partido de San Martín, y con su poema describió la vida rural bonarense de su época. Poco tiempo después surgieron escritores como Roberto J. Payró (Mercedes) y el poeta Almafuerte, nacido en San Justo bajo el nombre de Pedro Bonifacio Palacios.
Durante el siglo XX nacen y viven en la Provincia de Buenos Aires autores de gran renombre como Julio Cortázar, que si bien nació en el exterior porque su padre era embajador en Bélgica, se crió hasta la adolescencia en Banfield, y Haroldo Conti (Chacabuco), Manuel Puig (General Villegas), Ernesto Sábato (Rojas), Osvaldo Soriano (Mar del Plata), Rodolfo Fogwil (Quilmes), María Elena Walsh (Ramos Mejía), Marco Denevi (Sáenz Peña, Partido de Tres de Febrero) y Abelardo Castillo (San Pedro), entre los más consagrados.
La producción literaria más actual de los bonaerenses se nutre con las obras de nuevas generaciones de escritores que alcanzaron reconocimiento internacional como Ivonne Bordelois (Juan Bautista Alberdi), Ricardo Piglia (Adrogué), César Aira (Coronel Pringles), Guillermo Martínez (Bahía Blanca), Carlos Balmaceda (Mar del Plata), Federico Jeanmaire (Baradero), Leopoldo Brizuela (La Plata) y Leonardo Oyola (Isidro Casanova, La Matanza).
Más allá del prestigio logrado, lo cierto es que la mayoría de los escritores trabaja de manera habitual en el periodismo, la docencia o en organismos culturales oficiales. En realidad son muy pocos los que viven de los derechos de autor de su producción, y por tal motivo no poseen ingresos estables que les permite jubilarse o contar con una pensión.
Estas circunstancias motivaron que se dictaran leyes que otorgan beneficios especiales para escritores que no tienen ingresos estables. Es el caso de Córdoba, Jujuy, Catamarca, Misiones, La Rioja, Entre Ríos, Mendoza, Río Negro, Neuquén, Salta, San Juan, Santa Fe, Santiago del Estero y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y la Ley Nacional que otorga pensiones vitalicias para los ganadores de los premios nacionales en ciencias y artes.
Atentos a esta realidad es que presentamos en la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires un proyecto de Ley para crear un “Régimen de Reconocimiento a la Actividad Literaria”. Se trata de un subsidio mensual, vitalicio y no contributivo para escritores que no cuenten con jubilaciones, pensiones, subsidios ni otro ingreso fijo y permanente.
Nuestro proyecto comparte el espíritu que impulsó leyes similares en diversos distritos del país, y con él afirmamos nuestra convicción de que el Estado tiene un compromiso ineludible en la protección y resguardo de sus creadores y sus obras, y que debe garantizar los derechos humanos fundamentales y la dignidad de quienes, como es el caso de los escritores, contribuyen de manera notable al enriquecimiento del patrimonio cultural bonaerense y argentino.












