Eduardo Roust, un histórico operador de prensa del peronismo, pegó un portazo al cumplirse la primera semana del gobierno libertario. Designado subsecretario de Medios, Roust adujo que tenía que abandonar el cargo ante la insoportable “velocidad digital”, eufemismo para referirse al estratega Santiago Caputo y sus colaboradores del equipo de campaña que coparon todos los cargos del área de medios.
La expansión de Santiago Caputo amenazaba con desatar conflictos, según LPO. El discípulo de Jaime Durán Barba puso gente de su extrema confianza en cada una de las áreas de medios de todos los misterios, con la exigencia que le respondan directamente a él, por encima del organigrama oficial.
Líder del flamante Grupo Marlboro, el sobrino del ministro de Economía ocupó con gente especializada en manejo de trolls, couching y campañas digitales, el área que concentra la relación con los medios y la comunicación pública del Estado.
A Belén Stettler empleada de su consultora, la promovió como Secretaria de Medios y como jefe de gabinete del área a Roberto “Mono” di Lorenzo, ex mano derecha de Matías Tombolini, caracterizado por Patricia Bullrich como “Tongolini” por las sospechas del circuito paralelo que se había montado para habilitar las SIRA.
Mientras que Guillermo Garat, socio de Santiago Caputo, pasó a ocupar la vicepresidencia de YPF que administra la pauta de la petrolera.
En el primer encuentro que Roust tuvo con Milei, cuando el presidente le ofreció el cargo, le anticipo que iba a suspender la pauta a los medios y le pidió su opinión: “Un suicidio”, le contesto el experimentado operador.
Sin embargo, no logró dar vuelta la decisión que Santiago Caputo impulsó con un sentido más de marketing político del ajuste y lucha contra la casta, que ahorro real por su escaso impacto en las cuentas públicas.
Con la caída de Roust, el gobierno de Milei se queda sin el único interlocutor profesional que tenía con los medios.
Roust también había chocado con Iñaki Gutiérrez, el encargado de armar y difundir los memes que postea Milei. Iñaki y su novia, Eugenia Rolón, tienen su propia interna con Santiago Caputo, pero en este caso coincidieron en los roces con Roust.