El presidente Javier Milei brindó este miércoles 2 de abril un breve y errático discurso al encabezar el acto central por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra Malvinas, a 43 años del conflicto bélico. Insistió con el reclamo por la soberanía de las islas y afirmó querer “ser una potencia para que los malvinenses quieran ser argentinos sin tener que disuadirlos”, algo que se contradice con el reclamo histórico argentino.
El jefe de Estado llegó minutos antes de las 9, acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Fue recibido por el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; su par de Defensa, Luis Petri; y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Luego, todos ellos, se acercaron a la placa del soldado desconocido y colocaron una ofrenda floral al pie del monumento dedicado a los héroes de Malvinas.
Durante los escasos minutos que duró el discurso, transmitido por cadena nacional, Milei sacó a relucir sus clásicos latiguillos: cuestionó a la “casta política” y aquellos discursos “populistas” de gobiernos anteriores.
Luego reivindicó la soberanía de Argentina sobre las islas y señaló: “Nosotros siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. Por eso buscamos ser una potencia a punto tal que ellos prefieran ser argentinos. Y ni siquiera haga falta usar la disuasión o el convencimiento para lograrlo”.
En el mismo sentido, remarcó:”Por eso mismos emprendimos el camino liberador que estamos transitando para Argentina sea el país más libre del mundo y vuelva a tener el PBI per cápita más alto del planeta. Y a todos los ciudadanos del mundo fantaseen con el sueño argentino. Eso es lo que este gobierno entiende por soberanía”.
Previo a ello, Milei había cuestionado que “durante las últimas décadas nuestra demanda por las islas fue damnificada por las decisiones diplomáticas, económicas y políticas de la casta política” y apuntó contra gestiones anteriores por “el desarme y la demonización deliberada de las fuerzas armadas”.
Ante ello, remarcó su política de gobierno, la cual se encuentra “alineada a los países libres” y busca “fortalecer aquellas áreas de las que el Estado debería ocuparse, eliminando las que sobran”. “Creer que a mayor Estado, mayor soberanía es un concepto orwelliano”, lanzó.
La ceremonia se llevó a cabo en el cenotafio de la Plaza San Martín, en el barrio porteño de Retiro, donde también estuvieron presentes autoridades del Gobierno nacional, fuerzas militares, excombatientes y el jefe de gobierno porteño Jorge Macri. El acto careció de emoción y dejó la sensación de que se hizo solo para cumplir con la fecha.
Por su parte, la vicepresidenta Victoria Villarruel no fue parte del evento en la Ciudad de Buenos Aires ya que viajó hasta Ushuaia para participar de una conmemoración que se hará en la ciudad fueguina. Tras el acto, Javier Milei realizará un viaje relámpago a los Estados Unidos para recibir un premio y espera reunirse con Donald Trump.
