En diálogo con Cazador de Noticias, el dirigente del Partido Socialista Auténtico de Mar del Plata – Batán en Unidad Socialista, Pablo Aceto, sostuvo que “la guerra de Malvinas es una guerra vigente, no solamente porque sigue aún el reclamo por la soberanías en los archipiélagos y esos héroes todavía transitan con nosotros, son nuestros contemporáneos, sino porque todavía sufrimos las consecuencias de esa guerra que nunca terminó”.
En tal sentido, puntualizó que “terminó el teatro de operaciones, pero aún seguimos viviendo las consecuencias de la derrota de la guerra de Malvinas porque después de los acuerdos firmados en Madrid por el embajador argentino Lucio García del Solar y su par britanico Sir Crispin Tickell el 18 de agosto de 1989, se restablecen relaciones diplomáticas y comerciales con el Reino Unido, pero por supuesto con las condicionalidades del caso: la explotación de los recursos naturales, el no envío de tropas al sur de la Argentina y algo que es muy interesante y que no está en discusión o que se elude discutir que es el desarme unilateral del Estado argentino. ¿Qué significa el desarme? ¿Significa nada más que no fabricar armas? No significa eso, significa el empobrecimiento. Para no fabricar armas no solamente está la voluntad de no fabricar porque si se mantiene una industria en pie, el hecho de fabricar armas es algo relativamente sencillo, sino que había que destruir toda su capacidad industrial. Ese es el modelo que nos deja la derrota de Malvinas”.
Asimismo, cuestionó: “¿Cuánto pudimos haber crecido y no crecimos? Por ejemplo, comparemonos con un país vecino como Brasil, que más o menos tuvo las mismas idas y venidas políticas y un nivel de desarrollo parecido, no muy distante. Tomemos, por ejemplo, el cierre del PBI en 1981, previo a la Guerra de Malvinas: el PBI de la Argentina era de 189.802 millones de dólares mientras que el de Brasil era de 167.583 millones de dólares. ¿Cómo cerró el ejercicio 2024? La Argentina cierra el ejercicio con un PBI de 605.000 millones de dólares mientras que Brasil cerró con un PBI de 2.19 billones de dólares. Nunca Brasil fue más económicamente que la Argentina hasta después de la Guerra de Malvinas”.
“El desarme significa eso -prosiguió -, significa el empobrecimiento, es la incapacidad de poder generar una fuerza para poder recuperar Malvinas, por ejemplo. Es más, ya al punto de no poder defender el territorio continental. Ese desarme no solamente implicó no llevar tropas al sur, sino que también implicó que la Argentina dejara de producir acero, que no pudiera tener industrias, que se dedique nada más que a la producción primaria y su venta a granel . Y, por supuesto, que no desarrolle tecnología”.
“La Argentina fue punta en América del Sur en el desarrollo tecnológico, tanto en lo que se refiere a energía nuclear como tecnología naval o aeronáutica, incluso misilística pero, ya con los acuerdos de la década del ´90, cae la posibilidad del misil argentino, que nos ponía en el camino de la industria espacial para instalar satélites a la mitad del costo que, por ejemplo, en esa época lo hacía la NASA”, agregó.
Consideró que “discutir estos temas es fundamental, tener en claro que hemos recibido una democracia condicionada que implica la realidad que estamos viviendo y gobiernos que han dado continuidad a estos acuerdos de los años ´90, donde no se ha querido reindustrializar el país y la posibilidad de desarrollo era una cuestión vetada y todos los candidatos que llegaron al gobierno en la Argentina lo hicieron apoyados por la fuerza que sostuvieron estos acuerdos”.
Subrayó, además, que “perdimos SOMISA y un país que no produce acero lógicamente no puede producir armas. Un país que desarma su capacidad investigativa tampoco puede desarrollar nuevas tecnologías. Un país que se dedica a la exportación de productos primarios, con un pueblo empobrecido pierde capacidad de para la reivindicación de territorios e incluso la capacidad para defender el propio territorio. Además, los ingleses y los Estados Unidos, es decir la OTAN, no solamente tienen el dominio de las islas Malvinas, sino también una fuerte infiltración en la economía del continente: los Bulgheroni son testaferros de la British Petroleum tienen los yacimientos más importantes de la Argentina como Cerro Dragón y Vaca Muerta, los canadienses tienen nuestro uranio, y ahora Milei va cerrando esta etapa con un discurso que contraria por lo menos los discurso en defensa de la soberanía.
“La discusión argentina no es solamente hablar de planes sociales o de préstamos de entidades financieras extranjeras, sino que se trata de buscar la salida autónoma y el desarrollo propio y romper con el pacto de Madrid de los ´90”, concluyó.
