El doctor Santiago Boggio, médico de cabecera de PAMI, brindó una serie de recomendaciones para cuidar la salud y prevenir enfermedades crónicas, como la diabetes, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, el hígado graso y las afecciones cardiovasculares. En diálogo con el programa radial Propuesta Joven, que se emite por FM 90.5, explicó que, aunque estas patologías tienen múltiples causas, la alimentación y el estilo de vida desempeñan un papel fundamental en su desarrollo.
“Muchos de los problemas de salud que aparecen en la edad adulta comienzan a desarrollarse muchos años antes, a partir de pequeños hábitos que repetimos todos los días”, advirtió el profesional, al destacar la importancia de incorporar conductas saludables desde etapas tempranas de la vida.
La importancia de la salud metabólica
Durante la entrevista, Boggio explicó que tener una buena salud metabólica significa que el organismo pueda regular adecuadamente la glucosa en sangre, manejar las grasas, mantener una presión arterial saludable y utilizar la energía de manera eficiente.
Cuando estos mecanismos comienzan a alterarse, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. Por eso, el médico remarcó la importancia de prestar atención a los hábitos cotidianos y adoptar medidas preventivas antes de que aparezcan los primeros síntomas.
En ese sentido, señaló que no es necesario realizar cambios extremos para comenzar a cuidar la salud. Por el contrario, destacó que las modificaciones graduales y sostenidas suelen ser las más beneficiosas a largo plazo.
Alimentación saludable: pequeños cambios que hacen la diferencia
Entre las principales recomendaciones, Boggio destacó la incorporación de frutas y verduras, por su aporte de vitaminas, minerales, fibra y otros componentes beneficiosos para el organismo.
También hizo hincapié en la importancia de prestar atención a las bebidas que se consumen habitualmente. Según explicó, muchas veces se piensa únicamente en los alimentos y se pasan por alto las calorías y los azúcares que aportan las gaseosas, los jugos azucarados y otras bebidas.
En ese contexto, recomendó elegir agua con mayor frecuencia como una medida sencilla y efectiva para mejorar los hábitos de hidratación.
Asimismo, aconsejó darles protagonismo a los alimentos frescos, las legumbres —como lentejas y garbanzos—, los cereales integrales, los frutos secos en porciones adecuadas y las proteínas de buena calidad. Al mismo tiempo, sugirió reducir el consumo habitual de productos ultraprocesados, el exceso de sal, las grasas poco saludables y los azúcares añadidos.
Para ilustrar la importancia de estas elecciones, el profesional comparó dos alternativas de desayuno: un producto de pastelería acompañado de una bebida azucarada y un yogur natural con avena y fruta.
“ No se trata de prohibir alimentos ni de buscar una dieta perfecta, sino de mejorar progresivamente la calidad de lo que comemos”, explicó, al subrayar que la clave está en construir hábitos saludables que puedan mantenerse en el tiempo.
Actividad física, descanso y controles médicos
Boggio también recordó que la alimentación saludable, por sí sola, no alcanza para prevenir enfermedades metabólicas. En ese sentido, destacó la importancia de realizar actividad física, dormir adecuadamente, evitar el tabaco y mantener un peso saludable.
Otro de los aspectos centrales de su mensaje fue la necesidad de realizar controles médicos periódicos, incluso cuando no existen síntomas evidentes.
“Podemos sentirnos perfectamente bien y, sin embargo, tener una glucosa elevada, hipertensión o un colesterol elevado”, advirtió. Por ese motivo, remarcó la importancia de los chequeos médicos, especialmente en personas con antecedentes familiares u otros factores de riesgo.
La ausencia de síntomas, explicó, no siempre significa que todos los indicadores de salud se encuentren dentro de los valores recomendados. Los controles permiten detectar posibles alteraciones y evaluar oportunamente la necesidad de adoptar medidas preventivas o iniciar un tratamiento.
La prevención empieza todos los días
Como reflexión final, el médico de cabecera de PAMI insistió en que la prevención debe entenderse como un proceso cotidiano y no como una respuesta que llega únicamente cuando aparece una enfermedad.
“La prevención no aparece cuando uno ya tiene la enfermedad. Comienza mucho antes, con nuestras decisiones cotidianas”, sostuvo.
En esa línea, invitó a incorporar cambios simples, como sumar una fruta a la alimentación diaria, beber más agua, mejorar la calidad de las comidas o salir a caminar durante un rato.
“No necesitamos cambiar nuestra vida de un día para el otro. Podemos empezar hoy mismo. Lo importante es sostener esos cambios con el tiempo”, concluyó Boggio.
Su mensaje apunta a una idea central: cuidar la salud no requiere necesariamente transformaciones drásticas, sino decisiones cotidianas que, sostenidas en el tiempo y acompañadas por controles médicos, pueden contribuir a reducir el riesgo de enfermedades crónicas y mejorar la calidad de vida.











