Por Mario Rodríguez
Concejal MC de la UCR de Gral. Pueyrredon
Temas como las licitaciones y concesiones de balnearios, la entrega de los escenarios deportivos y espacios comunes incluidos en la licitación del Parque de Deportes (que incluyen el Estadio Mundialista Minella y el Polideportivo, entre otros) a una empresa fantasma, el descontrolado aumento de las excepciones en la construcción de edificios, la prórroga del contrato de la recolección de residuos y del transporte público de pasajeros, el despilfarro de recursos en pauta publicitaria, son ejemplos de una gestión poco transparente.
Luego de una floja temporada de verano y de los feriados largos posteriores, estamos transitando momentos difíciles como sociedad, por decisiones del presidente Milei, que han tenido una constante: un ajuste salvaje y permanente que, lejos de impactar en la omnimencionada 'casta', ha recaído sobre los sectores más vulnerables, como los jubilados y los asalariados. Las medidas implementadas por el gobierno nacional resultaron en una transferencia de recursos de los más empobrecidos hacia los más poderosos.
A la mayoría de la población los ingresos no le alcanzan, porque los salarios no se recuperan. Ello deriva en que inmensos sectores, endeudados y con ingresos insuficientes, recorten gastos básicos para sobrevivir, lo que conlleva una deficitaria calidad de vida.
El 'modelo exitoso' del que hablan Montenegro y Abad, cuyas dos principales características son un festival de designaciones de funcionarios y el uso y abuso de la mayoría automática en el Concejo Deliberante, ha acompañado dócilmente a Milei, con consecuencias en nuestro municipio como la ya innegable caída en la actividad económica, en la inversión y el consumo fundamentalmente, o la reducción a cero de la obra pública y la ausencia de políticas industriales, lo cual se refleja en el dramático aumento en el cierre de comercios, la falta de rentabilidad de múltiples sectores, y por ende en la pérdida de puestos de trabajo.
Además, han copiado la falta de empatía, la burla y hasta la represión para con los sectores más débiles, sumado a un discurso violento y descalificador enviado desde el poder, que no ayuda a transitar en paz social estos difíciles tiempos.
En Mar del Plata es imprescindible que recuperemos un clima de diálogo, más allá de las lógicas diferencias que se tengan. La prédica de la Iglesia Católica ha sido clara y contundente al respecto. Es necesario que el Intendente Neme tome decisiones que muestren ejemplaridad en el uso de los recursos públicos, para diferenciarse realmente de lo hasta acá visto, y construya relaciones maduras y respetuosas con la Provincia y la Nación, a fin de concretar las iniciativas y los proyectos que toda nuestra sociedad demanda, en momentos en que la corrupción, la inseguridad, el desempleo, el estado de las calles, la pobreza e indigencia, la infraestructura y calidad de la salud y la educación municipal, y la higiene urbana, son las principales preocupaciones ciudadanas, y en que las expectativas de los marplatenses y batanenses para el futuro son mayormente pesimistas.
Aclaración: La opinión vertida en este espacio no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.












