Cazador de
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Lunes - 22 de Junio de 2009 14:49
Repudio por la muerte de Javier Sampino

Por: Adela Rosa Segarra, diputada nacional del Frente para la Victoria

Nada consuela tras la desaparición de un ser humano.

Nada puede reparar la barbarie del  crimen de un joven trabajador de nuestra ciudad.

Nuestro contundente  repudio ante tanta crueldad. Toda la  solidaridad para  sus familiares y  compañeros.

Hay delito. Ninguna duda tenemos de ello.  Y hay mucha irritación cuando se citan estadísticas que dicen que sí, que hay delito, pero que no tanto, que estamos todavía muy lejos de los índices de las verdaderas ciudades violentas. No queremos llegar a serlo, pero asociar automáticamente delito con pobreza es un hecho en sí mismo violento.

Cuando se ametralla prestando micrófono y cámara a los pedidores de pena de muerte,  linchamientos y paredones,  habría que calibrar también el efecto que esas operaciones mediáticas tienen en los que se propone parar frente al paredón. Esa prensa inocente es  sin duda disparadora  de violencia.

Los que le sacan jugo a la inseguridad exprimen ese anhelo irreprochable de una vida tranquila. Pero el eje nunca es la vida tranquila para todos, que es el verdadero cuadro de situación propicio a la seguridad. Más bien, dan garantía de que algunos podrán vivir tranquilos y otros serán  eficazmente aplastados.

Envueltos en el dolor y la bronca vimos a cientos de marplatenses manifestar su pesar, adueñándose del espacio público,  haciendo uso del legítimo y democrático  derecho de peticionar y en un ejercicio de memoria conmovedor.

Un ejemplo contundente para dejar clara  constancia de que no se soporta una muerte más. La movilización social  es un dato para rescatar, en un país donde se derramó muchísima sangre, en un país en el que, no hace tanto tiempo, se negó hasta la tumba a las víctimas de la barbarie.

El dolor que se respira en Mar del Plata es un dolor real y está lamentablemente siendo pasto de manipulación, de la más baja, recargada con significados que llevan agua a un río revuelto.

Para Javier Sampino,  Paz,  Justicia y Memoria.

(La opinión de los columnistas no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General)