El presidente de EE.UU. explicó a su par de Cuba, que “era el momento” de que su país intentase “algo nuevo” en la relación porque la política anterior no funcionó. Castro dijo que está “dispuesto a hablar de todo” en el proceso hacia la normalización bilateral.
Barack Obama hizo historia en 2009 al convertirse en el primer presidente negro de EE.UU. y a partir de hoy será recordado también como el mandatario que puso fin a la Guerra Fría con Cuba con su encuentro con Raúl Castro.
En una pequeña sala del recinto donde se celebra en Panamá la VII Cumbre de las Américas, Obama y Castro se sentaron uno al lado del otro y conversaron, en un formato similar al que usa el presidente estadounidense cuando recibe a un mandatario extranjero en el Despacho Oval.
Horas antes, en la apertura de la Cumbre, Obama y Castro ya se habían saludado y dado la mano, al igual que hicieron en 2013 cuando coincidieron en Johannesburgo en el funeral por el expresidente sudafricano Nelson Mandela.
El presidente de EE.UU. explicó a su par de Cuba, que “era el momento” de que su país intentase “algo nuevo” en la relación porque la política anterior no funcionó.
Es una reunión “histórica”, admitió el propio Obama, quien reconoció también que la historia entre los dos países es “complicada”.
“Ahora estamos en condiciones de avanzar en el camino hacia el futuro”, subrayó el presidente estadounidense.
Según Obama, la mayoría de los estadounidenses y también de los cubanos han respondido de forma positiva al anuncio para la normalización diplomática que él y Castro hicieron en diciembre pasado.
“Con el tiempo es posible que podamos pasar página y desarrollar una nueva relación entre nuestros dos países”, subrayó Obama.
Castro dijo que está “dispuesto a hablar de todo” en el proceso hacia la normalización bilateral, durante la histórica reunión.
“Puede ser que nos convenzan de unas cosas y de otras no, no hay que hacerse ilusiones”, sostuvo Castro también.
Al afirmar que los dos países tienen que dialogar “con mucho respeto”, el mandatario cubano reconoció que existen “muchas diferencias” entre uno y otro Gobierno.












