En diálogo con Cazador de Noticias, el dirigente del Partido Socialista Auténtico de Mar del Plata - Batán en Unidad Socialista, Pablo Aceto, lanzó duras críticas contra el director de Asuntos Nucleares de la Nación, Federico Ramos Nápoli, tras sus polémicas declaraciones sobre el sistema científico argentino.
“En un contexto ya asfixiante para el entramado científico y tecnológico argentino, las recientes declaraciones del director de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, terminaron por encender todas las alarmas”, advirtió Aceto, cuestionando que el funcionario “eligió la liviandad de las redes sociales para despacharse contra la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), calificándola textualmente como un 'aguantadero de la política' y denunciando una supuesta duplicación de personal sin generación de ingresos”.
Para el dirigente socialista, “más allá del efectismo discursivo y del aplauso fácil de los sectores que promueven el desmantelamiento del Estado, las palabras de Ramos Nápoli exponen una preocupante ceguera respecto a lo que significa la inversión estratégica y la soberanía tecnológica de un país”.
Reduccionismo contable y desprecio al capital humano
Al analizar los argumentos de la gestión nacional, Aceto señaló: “El argumento central del funcionario peca de un reduccionismo alarmante: evaluar la eficiencia de una institución de vanguardia como la CNEA bajo la fría y sesgada lente de un balance contable de corto plazo”.
En ese sentido, remarcó que “exigirle a un organismo de investigación y desarrollo que se autofinancie 'por fuera del Tesoro Nacional' demuestra un desconocimiento profundo de cómo funciona la gran ciencia a nivel global. Ningún país del mundo consolidó su matriz nuclear dejando la investigación básica a merced del mercado”.
Asimismo, el referente local de Unidad Socialista lamentó el impacto que este tipo de discursos tiene sobre la comunidad científica: “Calificar de 'aguantadero' a una institución que alberga a científicos, tecnólogos e ingenieros formados en centros de excelencia mundial —como el Instituto Balseiro— no es solo una falta de respeto a la trayectoria profesional; es un tiro de gracia a la motivación de los cuadros técnicos que aún sostienen el sistema”.
Proyectos paralizados y fuga de cerebros
Aceto tildó de “cínica” la postura oficial frente a la delicada realidad que atraviesan los proyectos de bandera en el sector. “La acusación de Ramos Nápoli resulta especialmente cínica si se la contrasta con la parálisis real que vive el sector bajo su propia órbita. Así, por ejemplo, el reactor CAREM (la gran apuesta argentina de reactores modulares de baja potencia, un mercado global multimillonario) y el RA-10 (un reactor que no solo aseguraría la autosuficiencia de radioisótopos medicinales, sino que abriría un enorme canal de exportación) se encuentran virtualmente paralizados o ralentizados por asfixia presupuestaria”.
Por otra parte, denunció que esta situación empuja al colapso del capital humano: “Además, con salarios congelados y un desdén oficial explícito, el verdadero logro de la actual gestión parece ser la aceleración de una fuga de cerebros. Los profesionales que el Estado tardó décadas y millones de pesos en formar hoy están siendo absorbidos por empresas y laboratorios del exterior”.
Un activo estratégico en peligro
Finalmente, el dirigente advirtió sobre el peligro inminente de desarmar una estructura que costó décadas construir: “La CNEA no es una carga pública; es un activo estratégico. Es la institución que permitió a la Argentina exportar reactores a Australia, Argelia, Egipto y Arabia Saudita, posicionando al país en un selecto club global. Es la que produce los insumos que salvan vidas diariamente en los centros de medicina nuclear de todo el territorio nacional”, sostuvo.
“Reducir una historia de éxitos colectivos y prestigio internacional a un mero eslogan de comité de ajuste es un error histórico. Detrás de la retórica del 'gasto ineficiente' se esconde la renuncia explícita al desarrollo autónomo. Cuando el sector nuclear termine de vaciarse, la Argentina no será más rica; será simplemente más ignorante, más dependiente y considerablemente más pobre. En síntesis, Milei destruye el futuro tecnológico del país”, concluyó.












