Aunque el gobierno nacional no la invitó a conmemorar el Día de la Bandera en Rosario, la vicepresidenta de la República, Victoria Villarruel, dijo presente de todos modos y rechazó los gestos de apoyo al jefe de Gabinete. "Lo de Adorni está totalmente de más", afirmó este sábado.
La funcionaria asistió por su cuenta al acto principal en el Monumento y prácticamente no tuvo contacto con las autoridades del Poder Ejecutivo, a pesar de que todos estaban en la primera fila de asientos. Una vez que terminó la ceremonia, comentó: "¿Es difícil saludar a un vicepresidente en plena democracia? No sé. Hay que preguntarles por qué son maleducados".
Mientras esperaba que comenzara la promesa de lealtad en el Patio Cívico, la titular del Senado de la Nación se quejó de la presencia del exvocero presidencial en el evento. "No hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni", manifestó tras el discurso del presidente Javier Milei.
Villarruel ratificó que no estuvo involucrada de ninguna manera en la organización de la ceremonia del 20 de junio en el Monumento Nacional a la Bandera. A continuación detalló que fue invitada por el gobierno provincial para la conmemoración.
"Me senté donde me asignaron, al lado de la presidente de la Cámara de Diputados de Santa Fe. Conversamos con ella y con todos los que quieran conversar", afirmó la vicepresidenta. Una vez más se definió como una rosarina "por adopción".
La presidenta del Senado nacional dejó en claro que no iba a perderse los festejos de ninguna manera. Al hacerlo, también criticó indirectamente a las principales figuras del gobierno: "Aunque no hubiera recibido invitación, hubiera venido. Fuimos elegidos por el voto popular y dijimos que íbamos a luchar contra la corrupción".
Las declaraciones de la legisladora plantearon una comparación desfavorable para Adorni en más de una ocasión. "Vengo a darle mi homenaje al principal prócer que hizo de la honestidad la razon de su vida. Cómo no voy a estar acá", expresó.
La vicepresidenta se definió como una víctima de la "segregación" del gobierno en la organización de la ceremonia. "Es un mensaje pésimo que no haya saludo, que no haya invitación. No quiero tener ninguna otra deeclaración que no sea la unión de los argentinos", manifestó.
En contraste con este llamado a la conciliación, la ex diputada nacional enfatizó que el de este sábado "no era un acto para apoyar a Adorni". Así ratificó que está lejos de reparar el vínculo con Milei y sus aliados.
Después del acto principal, la vicepresidenta tomó un rumbo distinto al del jefe de la Casa Rosada. Después de la retirada del primer mandatario, se quedó a la promesa de lealtad a la bandera en compañía del gobernador Maximiliano Pullaro y el intendente Pablo Javkin.












