La tensión y el malestar vecinal en la zona sur de la ciudad sumarán un nuevo capítulo el próximo domingo 5 de julio. Habitantes de los barrios Alfar, Bosque Peralta Ramos, Faro Norte y Punta Mogotes confluirán en una movilización masiva para exigir respuestas urgentes ante dos problemáticas que, aseguran, ya no admiten más demoras: la ola de inseguridad y el severo deterioro de la infraestructura urbana.
La convocatoria fue confirmada por Miguel Ángel Gagliardo, presidente de la Asociación Vecinal de Fomento Alfar, en diálogo con el programa Sueños y Sonidos de Radio 10 Mar del Plata. El dirigente fue tajante al explicar los motivos de la protesta: “Los vecinos se cansaron porque pagan impuestos de primera, pero somos ciudadanos de segunda”.
De acuerdo con el referente barrial, el mapa del delito en el sector sur se complejizó notablemente en el último tiempo. Gagliardo detalló que se ha vuelto moneda corriente el robo bajo la modalidad de "motochorros", quienes atacan a los vecinos cuando van a hacer las compras o les arrebatan los celulares, a lo que se sumó también un incremento en el robo de vehículos.
Para los fomentistas, la raíz del problema está en la alarmante escasez de recursos policiales para la prevención. “Siempre digo que si no hay prevención, no va a haber seguridad. En Playa Serena hay dos patrulleros, y para estos cuatro barrios tenemos uno solo. Así es imposible”, cuestionó de forma categórica.
A la preocupación por los delitos se le suma un panorama igual de crítico respecto al mantenimiento de la vía pública. Gagliardo describió la odisea que significa transitar por la zona los días de mal tiempo: “Tenemos un barrio de 144 manzanas. Después de una lluvia tenés que venir en una camioneta 4×4 o en un helicóptero”, graficó sobre el estado de las arterias de tierra, perforadas por pozos que arrastran años sin reparación.
El alumbrado público tampoco se queda atrás en el reclamo. Según el dirigente, el sistema de iluminación está completamente obsoleto: “La luminaria es la misma que tenemos hace 30 años. Son luces viejas, muchas no funcionan y no iluminan nada”, lo que a su vez termina funcionando como un factor que facilita el accionar delictivo.
Los vecinos remarcan que este escenario no es nuevo, sino el resultado de un bache de gestión que se profundizó en el último lustro. “En los últimos cinco años no se hace nada. Cada año se hace menos”, lamentó Gagliardo, quien recordó que el pasado mes de abril mantuvieron reuniones con funcionarios municipales y jefes de seguridad, pero esos encuentros no se tradujeron en avances concretos.
La concentración está programada para el domingo 5 de julio a las 15:30 en el cruce de las avenidas Mario Bravo y Vergara. De todas maneras, y de cara a los días que restan, el vecinalismo dejó una puerta abierta al diálogo: confirmaron que están dispuestos a revisar la medida de fuerza si las autoridades provinciales o municipales los convocan de manera formal a una mesa de trabajo con soluciones reales. "Queremos llamar la atención para que nos den un poco de bolilla y que quienes tienen que tomar decisiones se pongan los pantalones largos”, concluyó.












