A casi dos años de que el Gobierno nacional decretara la desregulación del mercado de gas envasado, el impacto en el bolsillo de los marplatenses se hace sentir con fuerza. Un informe reciente del Instituto Provincial de Asociativismo y Cooperativismo (IPAC) advierte que la garrafa de 10 kilos sufrió incrementos de entre el 135% y el 218% en distintos puntos de comercialización de la ciudad.
De acuerdo con el relevamiento territorial del organismo, el envase que a mediados de 2024 se comercializaba en torno a los $8.500 hoy se consigue a valores que oscilan entre los $20.000 y los $27.000.
El desplome del poder adquisitivo
Desde el IPAC encendieron las alarmas al contrastar la disparada del combustible con la evolución de los ingresos locales, concluyendo que el precio del gas "quedó muy por encima" de los salarios.
La brecha se vuelve evidente al analizar la capacidad de compra. Antes de la medida (agosto 2024), un salario mínimo de $262.433 permitía adquirir unas 31 garrafas. Y en la actualidad, con un salario mínimo que subió un 38% (alcanzando los $363.000), el mismo ingreso apenas rinde para comprar entre 13 y 18 garrafas, según el comercio.
Por su parte, el haber promedio registrado (RIPTE) mostró una mejor respuesta pero igualmente quedó desfasado: subió un 79%, pasando de $1.032.410 a aproximadamente $1.850.000, un porcentaje muy inferior al techo del 218% que registraron los envases de gas.
Desigualdad en los barrios y miles de hogares afectados
El estudio también desnudó una marcada brecha geográfica dentro de Mar del Plata. Paradójicamente, los precios más altos se detectaron en los barrios populares. Allí, la falta de opciones de distribución y los problemas de conectividad vial terminan encareciendo un recurso que, lejos de ser un lujo, es de primera necesidad.
La problemática cala hondo en la estructura social de la región. Cruzando datos con el Censo Nacional, el IPAC recordó que de los 259.623 hogares que componen el distrito, 46.194 familias (casi el 18%) no tienen conexión a la red de gas natural y dependen exclusivamente del gas envasado para cocinar y pasar el invierno.
“El acceso a un servicio esencial como el gas no puede quedar librado a la lógica del mercado cuando miles de familias no tienen posibilidad de elegir otra alternativa", sostuvieron desde el instituto, reclamando políticas públicas urgentes para Mar del Plata y Batán.
Para el organismo, el balance de la medida impulsada hace dos años es negativo: la desregulación no trajo la competitividad ni la baja de costos prometida. Al contrario, el aumento del gas envasado multiplicó entre tres y seis veces la suba del salario mínimo, profundizando la vulnerabilidad energética en miles de hogares.












