Con los hoteles apenas superando el 25% de su capacidad, el receso del 9 de julio sembró dudas en el sector comercial y gastronómico. Crecen las críticas a la gestión turística local a días del inicio del receso invernal.
El reciente fin de semana largo del 9 de julio dejó un sabor amargo y una profunda dosis de incertidumbre en Mar del Plata. Durante los cuatro días de descanso, las calles de la principal ciudad balnearia bonaerense exhibieron una postal alejada de las expectativas de los operadores locales, con un movimiento visiblemente austero. El dato más preocupante lo aportó el sector hotelero, donde la ocupación apenas arañó el 25%, una cifra que expone la gravedad de un escenario recesivo que golpea con fuerza a la economía de la ciudad.
Este freno en la actividad turística no fue exclusivo de los alojamientos; se sintió de inmediato como un efecto dominó en los salones gastronómicos, los centros de entretenimiento y los locales comerciales. La realidad de estos cuatro días se acopla a un panorama complejo que ya venía advirtiendo el sector privado. De hecho, el último relevamiento de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) había arrojado una caída del 5,7% en las ventas minoristas de junio en la comparación interanual, profundizando un trimestre de marcado retroceso en el consumo que asfixia a los comerciantes marplatenses.
El contraste con junio y el factor climático
La decepción de este último fin de semana largo contrasta de lleno con lo sucedido a mediados de junio, cuando la ciudad recibió a casi 58.000 visitantes. En aquel momento, un leve incremento del 2,3% respecto al año anterior había generado cierto alivio en el mercado local. Sin embargo, el brusco parate de julio derribó ese optimismo inicial y obligó a recalcular las proyecciones para los próximos meses.
A la inestabilidad macroeconómica se le suma un cambio en el comportamiento del turista actual, caracterizado por planificar escapadas cada vez más cortas y con una altísima dependencia del pronóstico del tiempo, lo que vuelve al negocio turístico una actividad sumamente impredecible.
Según el último informe de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP), las ventas minoristas cayeron un 5,7% en junio, consolidando un trimestre de retracción que asfixia a la economía marplatense.
Críticas a la gestión y la presión por las vacaciones de invierno
El flojo desempeño turístico reactivó los cuestionamientos políticos y sectoriales hacia la conducción del Ente Municipal de Turismo y Cultura (EMTURyC), comandado por Diego Juárez. Desde las cámaras comerciales y los bloques de la oposición apuntan contra la falta de una estrategia oficial agresiva para romper la estacionalidad. Los críticos señalan que, si bien la crisis económica nacional influye en el bolsillo, la intendencia carece de políticas de promoción claras y creativas que logren consolidar a Mar del Plata como una opción competitiva frente a otros destinos invernales del país.
La presión sobre el Palacio Municipal es total. Las vacaciones de invierno están a la vuelta de la esquina —comienzan formalmente el próximo lunes 20 de julio— y el sector privado necesita certezas sobre el volumen de arribos y el nivel de gasto real que dejarán los visitantes. Las próximas dos semanas serán el termómetro definitivo que definirá el aire financiero de los operadores para lo que resta del año y marcará la tendencia hacia la próxima temporada de verano.












