La ciudad de Mar del Plata amaneció este martes con una seguidilla de siniestros viales en distintos puntos geográficos. Los incidentes, que movilizaron a efectivos policiales, agentes municipales y cuadrillas de servicios, tuvieron como saldo importantes destrozos materiales, un alarmante caso de alcoholemia positiva y el renovado reclamo de los vecinos por la falta de infraestructura vial en esquinas críticas.
El siniestro más grave ocurrió durante la madrugada en la intersección de la avenida Colón y Coronel Suárez Allí, el conductor de un Suzuki Fun perdió por completo el control de su vehículo y protagonizó un violento choque contra la infraestructura pública y privada.
El automóvil impactó de lleno contra una columna de la distribuidora de energía EDEA. La violencia de la colisión fue de tal magnitud que derribó varios postes de cemento y terminó provocando severos daños en el paredón exterior de una vivienda de la zona.
Al llegar al lugar, el personal policial y los agentes de tránsito municipales sometieron al automovilista al correspondiente test de alcoholemia. El resultado fue indignante: 2,34 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra que multiplica varias veces el límite permitido. Además, se constató que el conductor no contaba con la documentación obligatoria para circular.
Una cuadrilla de EDEA tuvo que trabajar de urgencia en el sector para reparar los daños en el tendido eléctrico, mientras que una grúa de la Patrulla Municipal retiró el vehículo siniestrado para liberar el tránsito tras varias horas de tareas de limpieza y peritajes.
Pocas horas después, un nuevo hecho se registró en la intersección de Corrientes y Alvarado. En esta oportunidad, los protagonistas fueron una camioneta Toyota Hilux y un automóvil de la misma marca que colisionaron por motivos que aún son materia de investigación.
Si bien el automóvil sufrió daños materiales de gran consideración en su carrocería que le impidieron continuar la marcha, no se reportaron personas heridas. Ambos conductores intercambiaron la documentación de sus respectivos seguros en el lugar y la camioneta pudo retirarse por sus propios medios, mientras el auto quedó a la espera de un auxilio mecánico.
A raíz de este choque, comerciantes de la zona alzaron la voz para denunciar que los accidentes en este cruce son moneda corriente y exigieron la colocación de reductores de velocidad.
"Es una esquina complicada. Para mí faltan lomas de burro. Hace ocho años que trabajo acá y, por lo menos, una vez por mes hay un choque", graficó un comerciante del barrio, quien además recordó que en una ocasión anterior un vehículo fuera de control terminó incrustado dentro de una casa de esa misma esquina.












