En diálogo con Cazador de Noticias, el dirigente del Partido Socialista Auténtico de Mar del Plata-Batán en Unidad Socialista, Pablo Aceto, analizó la crisis demográfica que atraviesa la Argentina y planteó que el país debe implementar políticas para retener tanto a los jóvenes argentinos como a los estudiantes extranjeros que llegan a las universidades públicas.
“La natalidad cayó cerca de un 47% en la última década. Pasamos de unos 777 mil nacimientos en 2014 a poco más de 413 mil registros anuales, con una tasa de fecundidad de 1,23 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional”, señaló.
Para Aceto, se trata de “un problema que ya estamos viviendo y que tendrá consecuencias irreversibles”. En ese sentido, sostuvo que el contexto económico y laboral actual “no incentiva a que las familias tengan hijos” y alertó sobre el impacto que tendrá el envejecimiento de la población en el sistema previsional.
“El sistema jubilatorio de reparto ya viene con una crisis estructural porque cada vez hay menos aportantes y se suma la informalidad laboral”, explicó.
El dirigente comparó la situación argentina con las políticas aplicadas por países como Rusia y China, que impulsaron subsidios y beneficios económicos para aumentar la natalidad. Sin embargo, consideró que Argentina cuenta con una herramienta propia: sus universidades públicas.
“La universidad pública argentina funciona como un imán para jóvenes de toda la región. Tenemos estudiantes de Brasil, Uruguay, Paraguay, Perú, Bolivia, Colombia y Chile que vienen a formarse, pero no tenemos una política para retenerlos”, afirmó.
Aceto sostuvo que el problema no es solamente la llegada de estudiantes extranjeros, sino la falta de oportunidades para que permanezcan en el país una vez graduados. “También se van muchos argentinos que estudiaron en nuestras universidades. A la baja natalidad se le suma la fuga de cerebros”, remarcó.
Según datos oficiales, los estudiantes extranjeros representan alrededor del 4,2% de la matrícula universitaria de grado y pregrado, y cerca del 9,9% en carreras de posgrado. En algunas áreas de alta demanda internacional, como Medicina, los porcentajes son mayores.
“Argentina es la octava geografía del mundo y no llega a los 50 millones de habitantes. Necesitamos una política que transforme a esos jóvenes que vienen a estudiar en nuevos habitantes que aporten al desarrollo nacional”, expresó.
Finalmente, Aceto cuestionó las medidas destinadas a limitar el acceso de estudiantes extranjeros a las universidades públicas y afirmó que “Argentina invierte en formación de calidad, pero después expulsa a graduados calificados hacia otros mercados”.
“La verdadera estrategia para el desarrollo del país es retener capital humano. Necesitamos que quienes se forman acá puedan quedarse, trabajar y aportar al futuro de la Argentina”, concluyó.












