Investigadores del Laboratorio de Microbiología del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) de Mar del Plata trabajan en el desarrollo y puesta a punto de una metodología para aprovechar los desperdicios pesqueros.
El equipo, dirigido por César Melton Libenson, a cargo del Subprograma de Microbiología del INTI, realiza investigaciones vinculadas con la producción del biomaterial quitosano a partir de los exoesqueletos de camarones y langostinos, que hasta ahora eran desechados.
El quitosano es un polisacárido que se obtiene a partir de quitina, que en la naturaleza forma parte del exoesqueleto de invertebrados, especialmente en el caparazón de crustáceos (camarones, langostas, cangrejos y krill) y en algunos hongos.
Tiene un gran potencial de uso, con posibles aplicaciones en varios campos:
- Agricultura: recubrimiento de semillas para su conservación, sistemas liberadores de fertilizantes
- Medicina: producción de gasas, vendajes, hilos de sutura; en farmacología (aditivo bactericida, agente hidratante)
- Industria de alimentos: preservante, antioxidante, emulsionante, estabilizante de color
- Biotecnología: soporte para la inmovilización de enzimas, biosensores, reemplazo de productos plásticos
- Tratamiento de aguas: coagulante para aguas residuales, captura de metales pesados y pesticidas
- Fabricación de papel y productos textiles
Además, es biocompatible, biodegradable, no tóxico, filmogénico y tiene propiedad emulsionante, absorbente, adsorbente, antimicrobiana, antiviral y antifúngica.
Hasta ahora, los exoesqueletos de camarones y langostinos sólo se utilizan para producir harina de pescado.
Los científicos utilizaron las cáscaras o peladuras, que constituyen un residuo de reproceso de langostinos enteros congelados.
“Para desarrollar el proceso químico de aislamiento, se implementaron distintas etapas, como lavado de cáscaras, secado y molienda, despigmentación decantado y secado, desproteinización, descalcificación, descarbonatación, filtración al vacío y lavado, desacetilación, filtración al vacío, lavado y secado”, informó el INTI.
En una próxima etapa se trabajará en la optimización de las condiciones de proceso y se establecerá una técnica sencilla para conocer la pureza del producto obtenido.
En paralelo, expertos del Área de Ingeniería Ambiental del INTI iniciarán un programa de trabajo para ensayar acción coagulante y floculante del quitosano en efluentes líquidos.
Fuente: FIS – Analia Murias











