Por Eduardo Romanín, Eduardo Montarce y Pablo Aceto, presidente, vicepresidente y secretario general del PaSo, respectivamente.
Un aniversario más del nefasto golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976 nos reafirma en nuestro absoluto repudio a dichos sucesos y nos hace reiterar nuestro deseo de que el NUNCA MÁS sea una auténtica realidad en los días que vienen, de manera de tener en el 24 de marzo un recuerdo de un pasado no retornable.
Es necesario para ello estar atentos, vigilantes, firmes en nuestras convicciones democráticas y en la seguridad de que sólo dentro de un regimen democrático se podrán alcanzar las metas de mejoramiento social, con la igualdad y la libertad que hagan de la vida diaria de los argentinos algo digno de vivirse.
Debemos defender estas raíces y desalentar a todos aquellos pescadores de río revuelto que, con cantos de sirena antiguos, pretenden deslegitimar las vías de la democracia formal como forma de vida, y que, además, tratan de impedir que la democracia sustancial, material y de fondo se arraigue en los gobiernos y en el corazón de los argentinos.
Profundizar la democracia con mas participación, combatir a los corruptos de todo tipo y lograr avances en el cuerpo social son las metas de todos aquellos que sostenemos que dentro de la democracia todo y fuera de la democracia NADA.
El futuro es nuestro si aprendemos la lección del pasado y hacemos que el presente sea de realizaciones y logros. Los gorilas de cualquier signo son el pasado al igual que los soberbios e intolerantes que pretenden acallar los disensos so pretexto de no aparecer funcionales a la reacción.
En una Argentina democrática, el pluralismo, la libertad y el derecho de opinión son valores innegociables.
Los que sufrimos en carne propia la intolerencia y la persecusión sabemos que los males de la democracia sólo se curan con más democracia.
ACLARACIÓN: La opinión vertida en este espacio no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.











