El consumo de lácteos volvió a encender alarmas en el sector. Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), en julio las ventas cayeron un 6% respecto del mismo mes del año pasado, mientras que el segmento de leches mostró una baja del 2,4%.
Si bien en los primeros meses de 2025 se había notado una leve recuperación tras el derrumbe del consumo en 2024, ahora los especialistas advierten una desaceleración peligrosa, asociada a la pérdida de poder adquisitivo de las familias argentinas.
El reporte del organismo reflejó que en comparación con junio, el volumen vendido creció 2% y en litros de leche equivalentes un 3,2%. Sin embargo, al medir el promedio diario se registró una caída del 0,2%, lo que indica que el repunte fue estacional y no una tendencia sólida.
“Puede observarse en el último mes cerrado una desaceleración en la recomposición que veníamos observando. El menor consumo de productos de valor agregado obliga a sostener ventas de commodities con más ofertas y promociones, resignando márgenes para colocar mayor volumen”, señaló el documento.
En el acumulado enero-julio de 2025, las ventas crecieron un 9,9% en volumen y 10% en litros de leche equivalentes, aunque el sector advierte que aún falta recuperar cerca de cinco puntos para alcanzar los niveles previos a la crisis de 2024.
Recuperación parcial y desigual
El informe remarca que la recuperación es más fuerte en productos básicos, mientras que los rubros de mayor valor agregado muestran una reacción lenta. Productos como leches saborizadas, chocolatadas y yogures habían tenido un desplome del 44,2% en 2024, casi a niveles de pandemia.
En 2025 recuperan un 24,3%, aunque todavía están lejos de los volúmenes de hace tres años. Algo similar ocurre en postres y flanes, que siguen mostrando números débiles. “En algunos casos la recuperación se dio solo por mayores ofertas de precios”, subrayó el OCLA.
Más segundas marcas y menos valor agregado
Desde el sector destacan que el consumidor argentino se vuelca cada vez más a segundas y terceras marcas, priorizando el precio por sobre la calidad. Así, crecen las ventas de leches fluidas no refrigeradas, quesos al peso económicos y yogures bebibles de litro, mientras pierden terreno los quesos duros, semiduros y los postres lácteos.
“El deterioro de los ingresos está afectando el valor del mix de ventas, haciendo que se facture menos en el mercado interno”, explicó el informe.
