Por Jorge Núñez
Poeta y periodista. Ex Coordinador del Consejo Municipal de Cultura de Gral. Pueyrredon
Después de la escandalosa elección de 2024, hecha a medida por el oficialismo, con la modificación de la Ordenanza y el Reglamento que bajó de 3 Defensores/as a 1 sólo (y un suplente ad honorem) y que eliminó el sufragio de las asociaciones civiles delegando la decisión al Concejo Deliberante de General Pueyrredon, esta institución de la democracia participativa se ha ido diluyendo a poco de cumplir dos años de gestión.
La Defensoría del Pueblo se convirtió en una oficina burocrática más. En tiempos de alta conflictividad social no se puso a la cabeza de ninguna protesta. Cómo puede ser que no esté denunciando la acuciante situación de los sectores más necesitados, acompañando a jubilados que se manifiestan en la calle todos los miércoles, o junto a los discapacitados enfrente de la Municipalidad. Según su propio informe, publicado el año pasado, da cuenta que “el 70% de los reclamos se concentraron en problemas de Salud, por falta de cobertura en prepagas”, y luego quejas por servicios municipales y demandas turísticas en temporada.
Siguiendo la línea de pensamiento del actual gobierno municipal: ¿Por qué no llaman a licitación y tercerizan? Una concesión por 20 años en manos del mejor postor. Si el privado siempre es mejor y más eficiente, tal vez sea una buena oportunidad de negocios “defender al pueblo”, y cobrarle un tributo oculto en los surtidores de nafta, por ejemplo. O podrían recaudar a través de multas y acarreo, en el caso de que le secuestren algo al infractor. De esta manera la Defensoría se autofinancia, no le saca una moneda al Estado, y paga un canon que -por supuesto- debe ser irrisorio. Además, si a futuro otro gobierno la quiere municipalizar, podrán recurrir a la Justicia, a Comodoro Py, al CIADI o la OMC.
La propuesta del párrafo anterior es en tono irónico, no se piensen que lo digo en serio. Al estilo del género satírico inaugurado por Aristófanes en la Grecia Antigua, se busca exagerar una situación para llamar la atención. Aunque la realidad en nuestro terruño a veces supera la parodia.
El Defensor del Pueblo de Mar del Plata / Batán tiene todavía una bala de plata: debe presentar su informe anual al Honorable Concejo Deliberante antes del 31 de mayo próximo.
Aclaración: La opinión vertida en este espacio no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.










