El folclorista argentino dejó de existir a los 74 años a causa de un paro cardíaco. Según informaron sus familiares, el deceso se produjo esta mañana en la Clínica Otamendi, de Capital Federal, donde se encontraba internado desde hace una semana a causa de una afección pulmonar.
Juan Enrique Farías Gómez nació en 1937 en Santiago del Estero, pero a temprana edad se mudó al Barrio San Telmo, en Buenos Aires, donde pasó su infancia y adolescencia rodeado de músicos y artistas.
Con tan solo 16 años integró el grupo Los Musiqueros junto a Mario Arnedo Gallo y Hamlet Lima Quintana, en lo que constituyó su primera experiencia “en banda”.
En 1960 formó Los Huanca Hua con su hermano Pedro Farías Gómez, Hernán Figueroa Reyes, Coco del Franco Terrero y Guillermo Urien. El grupo revolucionó el modo de interpretar la música folclórica, mediante complejos arreglos vocales, la incorporación de la polifonía y el uso de fonemas y onomatopeyas para marcar el ritmo.
Más tarde, en 1964, el Chango realizó arreglos de percusión para la Misa Criolla de Ariel Ramírez y fue intérprete de la percusión en la primera grabación de la misma junto a Los Fronterizos.
Dos años después formó el Grupo Vocal Argentino, considerado por algunos críticos como el mejor de la historia musical de nuestro país.
Antes de exiliarse a España por la instauración de la dictadura militar en la Argentina (1976), Farías Gómez formó un trío con Kelo Palacios y Dino Saluzzi.
En 1982 retornó al territorio nacional y en 1985 formó Músicos Populares Argentinos, junto a Peteco Carabajal, Rubén “Mono” Insaurralde, Jacinto Piedra y Verónica Condomí. Esa agrupación utilizó instrumentos inusuales para el folklore, como la batería y el bajo eléctrico.
En 1986 compuso la banda musical de la película Sostenido en La Menor de Pedro Stoki, en la que también actúa, y en 1988 compuso la música de la obra teatral Orestes, el Super, de Alfredo Megna.
En 1989, fue designado por el presidente Carlos Menem como director nacional de Música, cargo en el que se desempeñó hasta 1991 y que le permitió crear el Ballet Folklórico Nacional.
Finalmente, en la década del 90, constituyó el grupo La Manija, orientado a profundizar en las raíces africanas e hispanas de la música argentina. Además, compuso bandas musicales para películas y obras de teatro.
En síntesis, tal como lo definían sus colegas, el Chango fue un renovador y un “autodidacta”, características que desnudaron la visión de un hombre de profundas ideas políticas y de fuertes convicciones.











