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Miércoles - 02 de Septiembre de 2026 08:31
Ausentismo escolar, la Municipalidad de Gral. Pueyrredon reconoce que no sabe cuántos alumnos faltan reiteradamente

Los datos oficiales muestran niveles de asistencia que en algunos casos apenas superan el 65%. Desde la Comisión de Educación cuestionaron que la Secretaría del área no cuente con información integral sobre las faltas y advirtieron que, sin un diagnóstico preciso, resulta difícil pensar políticas públicas para revertir la situación.

El ausentismo en las escuelas municipales quedó en el centro de la escena luego de que la Secretaría de Educación respondiera un pedido de informes realizado por la Comisión de Educación del Concejo Deliberante. Los números oficiales encendieron una luz de alerta, pero también dejaron expuesta otra dificultad: el municipio no cuenta con un registro centralizado que permita saber con precisión cuántos alumnos faltan de manera reiterada y cómo esas ausencias impactan en sus trayectorias escolares.

Según la información remitida al Concejo, la asistencia en el nivel inicial fue del 66% en 2023, del 65% en 2024 y del 68% en 2025. En primaria, el porcentaje alcanzó el 80% en 2023 y se ubicó en el 78% durante los dos años siguientes. En secundaria, los registros fueron del 66%, 65% y 68%, respectivamente.

Los números muestran que primaria presenta los mejores niveles de presencialidad dentro del sistema municipal. Sin embargo, incluso allí los indicadores permanecen lejos de un escenario ideal. En inicial y secundaria, la situación aparece todavía más comprometida, con niveles de asistencia que durante los tres años analizados rondaron apenas los dos tercios de la matrícula.

Una alerta que pone el foco en la gestión

El dato que generó mayor preocupación entre los concejales fue el bajo nivel de asistencia registrado en el nivel inicial. Allí, los porcentajes resultan prácticamente idénticos a los de secundaria, pese a tratarse de etapas educativas con características y problemáticas diferentes.

A la preocupación por los porcentajes se suma otra cuestión: la metodología utilizada para elaborar los registros. La Secretaría informó promedios anuales de asistencia, mientras que desde la Comisión se planteó la necesidad de conocer con mayor detalle el comportamiento de las inasistencias durante el ciclo lectivo.

El problema adquiere otra dimensión cuando se intenta determinar qué hay detrás de esos promedios. El pedido de informes buscaba conocer, entre otros aspectos, cuántos estudiantes presentan ausencias reiteradas, cuántos tienen trayectorias discontinuas y cuántos acumulan más de 10, 15 o 20 faltas.

La respuesta oficial fue contundente: la Secretaría de Educación no dispone de esa información de manera centralizada.

De acuerdo con lo informado, cada establecimiento educativo registra las inasistencias y las inspectoras realizan el seguimiento de los casos. Sin embargo, esos datos no están reunidos en un único registro municipal que permita obtener una radiografía general del ausentismo en las escuelas dependientes de la comuna.

El reclamo político: “sin datos no hay política pública”

La falta de información consolidada abrió un nuevo frente de cuestionamientos desde el Concejo Deliberante. El planteo es que el municipio puede conocer el porcentaje promedio de asistencia, pero no necesariamente quiénes son los estudiantes que concentran las mayores dificultades ni cuál es la magnitud real del problema.

La discusión, por lo tanto, excede una cuestión meramente estadística. Para los ediles que impulsaron el pedido de informes, contar con datos precisos es una condición básica para definir estrategias de intervención, detectar situaciones de riesgo y evitar que las trayectorias escolares se vuelvan cada vez más discontinuas.

En ese sentido, desde la Comisión remarcaron que “no se puede construir una política pública” sin conocer con precisión la dimensión y las características del ausentismo.

El informe terminó así exponiendo una doble preocupación: por un lado, los niveles de asistencia registrados en las escuelas municipales; por otro, la ausencia de una herramienta centralizada que permita al propio Estado municipal conocer en profundidad el fenómeno que debe abordar.

La pelota quedó ahora del lado de la Secretaría de Educación. Con porcentajes de asistencia que muestran una problemática sostenida durante los últimos tres años, el desafío no parece ser solamente mejorar la presencialidad, sino también producir la información necesaria para saber dónde, cómo y por qué se está produciendo el ausentismo.