Lo que era un secreto a voces finalmente se confirma, tras casi diez meses en su banca del Senado bonaerense, Guillermo Montenegro decidió pegar el portazo en La Plata y volver a ocupar el sillón principal del Palacio Municipal, el próximo miércoles es la fecha elegida. Había dejado la puerta abierta tras pedirse licencia y no renunciar, dejando a Agustín Neme como un "emparchador de turno" que jamás logró despegarse de la sombra del jefe comunal.
La aventura de Montenegro por la Legislatura arrancó golpeada desde el inicio, dado que aspiraba a ocupar el Ministerio de Justicia de la Nación en el gobierno de Javier Milei, pero la rosca política jugó en su contra, Juan Bautista Mahiques le ganó la pulseada y al ex juez no le quedó otra que reacomodar los cañones. Aunque intentó mantener la batuta a la distancia —concejales y secretarios le seguían rindiendo cuentas—, su presencia mediática local fue casi nula – como intrascendente su estadía en el Senado -, limitándose a aislados posts en redes sociales para felicitar a Diego Santilli o cruzar a la gestión provincial por la disputa de Punta Mogotes.
Sin embargo, los fuegos que dejó encendidos estallaron en la cara de su reemplazante. La escalada delictiva y la ola de entraderas en los barrios acorralaron al municipio, obligando a Nación a barajar el envío de fuerzas federales.
Neme, agotado por la gestión de la crisis, disputas en transporte y contrapuntos polémicos como la Ley de Zona Fría, entrega ahora un gabinete en estado de alerta. Montenegro vuelve apurado a apagar el incendio de la inseguridad y tomar las riendas antes de que el escenario local se le termine de piantar por completo.











