Así lo confesó Angel Nicoló, chofer del taxi licencia 1981, que sufrió un dramático episodio en diciembre del 2009 y que hoy piensa abandonar la ciudad por miedo a repetir el mal momento. Él y otros trabajadores del sector se concentraron este miércoles en Av. Luro y España y desde allí hicieron una caravana hasta Palacio.
En diálogo con Cazador de Noticias, el “techito amarillo” sostuvo: “desde que balearon mi coche, empecé a salir temprano y a volver a las 10 de la noche a casa porque no quiero que me vuelva a pasar una cosa así”.
“En aquel entonces – especificó – estaba circulando por el Barrio Las Heras, en el Gaucho, alrededor de las 23”. “Iba con dos pasajeras, del Materno a Valle Hermoso, y me salieron de frente; frené un poco, le pedí a las mujeres que se tiraran al piso con el bebé que llevaban y los encaré...”, describió.
Luego, en tanto, añadió: “no hice la denuncia porque me parece una pérdida de tiempo. Pero ahora pido que nos protejan porque cuando estamos laburando nos sentimos totalmente indefensos”.
“Actualmente – continuó Nicoló – tengo cuatro hijos, de 7, 17, 18 y 23 años, también soy abuelo y el taxi es el único recurso que tengo para juntar 40 o 50 pesos diarios para darle de comer a mi familia y cubrir las necesidades básicas”.
Por último, preocupado y con una visible congoja, indicó: “yo estoy seguro de que si llevo pasajeros e intentan asaltarnos, doy la vida. Y si estoy solo, puedo cometer una locura”.
“Por eso – adelantó – me quiero ir a vivir a las Termas de Río Hondo, ya que esto no se banca más”.











