Por José Rigane
Secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata
La privatización y la extranjerización de nuestros recursos energéticos, es la causa de la crisis energética actual.
En Argentina se consumen aproximadamente 120 millones de metros cúbicos, de los cuales 25% consume la población ( USUARIOS DOMESTICOS ), hoy estarían faltando unos 30 millones de metros cúbicos.
Crisis del gas, porque no se invirtió en gasoductos, ni en exploración, por parte de los grupos multinacionales.
El modelo energético ha fracasado, las pruebas en su contra se acumulan:
- falta de inversión
- agotamiento de las reservas descubiertas por las empresas del estado
- no se explora, como lo hacía YPF estatal
- subsidios de miles de millones de pesos del estado para las multinacionales, para combustibles, en las tarifas, exención de impuestos, exportación a simple declaración jurada,etc
- las reservas de hidrocarburos, cayeron en los últimos 10 años un 35 % y están en el punto más bajo de los últimos 30 años
- durante los últimos 15 años y en la actualidad se privilegio la exportación de gas ( 7 gasoductos para sacar el gas natural de argentina ) y se permite hasta hora la exportación del petróleo crudo.
- exportamos materia prima e importamos combustibles y hace tres años importamos gas congelado de medio oriente, pagando precios altísimos de nuevas tecnología (buque regasificador en Bahía Blanca) para descongelar el gas y convertirlo en gas natural, por el cual el usuario paga el impuesto a la importación.
- de un país exportador no hemos convertido en un país importador de energía.
La energía es un bien social, no es una “mercancía”, es decir todos los recursos energéticos pertenecen al pueblo argentino, sin embargo en la argentina están en manos de los grupos multinacionales en un 95% y deciden desde la exploración que no hacen hasta el precio final del combustible.
La salida es la recuperación del patrimonio nacional a manos del pueblo, hay que estatizar. Nadie en pleno siglo XXI puede vivir con dignidad si no tiene acceso al agua, el gas y la electricidad.
La energía es un derecho humano, no una fuente de riqueza para algunos y sufrimiento para muchos.
ACLARACIÓN: La opinión vertida en este espacio no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.











