En el acto oficial por el 44º aniversario de la Guerra de Malvinas, Fernando Álvarez, presidente del Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas de Mar del Plata, brindó un emotivo discurso en el que destacó la importancia de la memoria colectiva y el trabajo realizado por los excombatientes para mantener viva la causa. Álvarez recordó que, desde su regreso, el objetivo de los veteranos y las familias de los caídos fue honrar a quienes perdieron la vida en el conflicto, subrayando que “las muertes de nuestros compañeros no fueron en vano”.
El dirigente destacó el concepto de "malvinizar", un verbo que, según él, representa la tarea de difundir y recordar la causa en todos los ámbitos sociales. Además, enfatizó la continuidad generacional, señalando que las nuevas generaciones ahora se suman al esfuerzo de preservar la memoria histórica. “Nuestro futuro, nuestra juventud, nuestros hijos, nuestros nietos seguirán enarbolando la bandera de Malvinas”, afirmó con esperanza.
Álvarez concluyó su intervención con una contundente declaración: “Bajar los brazos no, jamás. Hasta que el último veterano quede en pie, seguiremos pregonando esto”. Cerró su discurso con la consigna que resumió el espíritu del acto: “Malvinas no tiene grietas”.
La ceremonia continuó con las intervenciones del obispo Ernesto Giobando y el intendente Agustín Neme. El obispo definió a la guerra como “una parte oscura de la historia argentina”, pero destacó que, en medio de esa oscuridad, emerge la “luz” del coraje y la valentía de los combatientes. Giobando también se refirió al dolor persistente de las madres y familiares de los caídos, advirtiendo que “hay una herida abierta que sigue sangrando”, un sufrimiento que interpela a toda la sociedad.
Por su parte, el intendente Neme puso el foco en el compañerismo que caracterizó a quienes lucharon en la guerra, subrayando el legado de solidaridad que sigue trascendiendo de generación en generación. “No soltarle la mano al de al lado” y “trabajar en equipo” fueron sus palabras para resumir los valores que, según él, perduran hasta hoy.
El acto culminó con un profundo sentido de unidad y compromiso hacia la memoria de Malvinas, con todos los oradores reafirmando que la causa continúa viva, sin importar las divisiones.










