Tras días de extrema incertidumbre, este miércoles por la tarde arribó a la Estación Ferroautomotora de Mar del Plata la abogada Victoria Pi de la Serra. La coordinadora del colectivo “Mar del Plata con Gaza” fue recibida de forma sumamente emotiva por familiares, amigos y compañeros de militancia, luego de haber sido interceptada y secuestrada por las fuerzas militares de Israel mientras participaba de la Flotilla Global Sumud, una misión internacional de ayuda humanitaria.
El operativo, que buscaba llevar asistencia a la Franja de Gaza a bordo de 54 embarcaciones, fue cortado de manera violenta entre el 18 y el 19 de mayo.
Al bajarse del micro que la trajo desde Buenos Aires, Pi de la Serra brindó detalles escalofriantes sobre las condiciones de su detención:
Prisiones flotantes: "Nos dividieron en dos buques militares preparados como prisiones clandestinas", explicó, denunciando que el espacio apenas contaba con pan, agua y baños sin tratamiento químico.
Violencia y vejaciones: La letrada describió un escenario de hostigamiento permanente, burlas y "terror psicológico" diseñado para desorientar a los activistas.
Privación extrema: Tras ser trasladados al puerto de Asdod, los prisioneros fueron separados por género. "Estuvimos esposados de pies y manos 22 de las 24 horas del día, sin agua, sin comida y sin que nos dejaran dormir ni en paz por cinco minutos", relató. Incluso afirmó que a algunos retenidos se les inyectaron sustancias desconocidas.
"Que el ministro de Defensa israelí publique esto con orgullo nos da una pauta de lo que deben padecer los más de 9500 presos palestinos. En las cárceles israelíes vivimos apenas una porción que no es comparable", lamentó la abogada.
La activista marplatense también dio cuenta de la brutalidad de los captores, mencionando compañeras con fracturas de muñeca por el violento uso de las esposas, personas con crisis epilépticas privadas de su medicación, golpizas generales y el uso de balas de goma contra la tripulación.
La liberación de los activistas se concretó a través de Turquía, país que dispuso los aviones para el traslado de los damnificados. En este sentido, Pi de la Serra lanzó una fuerte crítica hacia la gestión diplomática de nuestro país.
"Tuvimos que rogar por un cepillo de dientes cuando nos habían despojado de todas nuestras pertenencias, dinero y documentos. La Cancillería argentina no jugó ningún tipo de papel", reclamó.
A pesar del horror y el maltrato físico y psicológico experimentado en Medio Oriente, la abogada se mostró firme en sus convicciones y aseguró que volvería a formar parte de una misión similar. Considera que visibilizar la situación del pueblo palestino es una “obligación moral y una responsabilidad histórica” para interpelar a los gobiernos y generar conciencia a nivel global.
Cabe destacar que la delegación argentina en la Flotilla Global Sumud estuvo integrada por 12 personas, entre ellas tres marplatenses: la propia Pi de la Serra; el historiador y periodista Lautaro Rivara; y la ginecóloga Iara Salerno.










