La locura y el desahogo se apoderaron por completo de las calles de Mar del Plata. Minutos después de que se consumara el heroico triunfo de la Selección Argentina por 2 a 1 ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, una marea de hinchas desbordó las inmediaciones del Monumento a San Martín, en la clásica esquina de la avenida Luro y Mitre, para celebrar el pase a la segunda final del mundo consecutiva de la era de Lionel Scaloni.
El tradicional hit "¡Y ya lo ve', y ya lo ve', el que no salta, es un inglés!" retumbó con fuerza y se convirtió en la banda de sonido de una jornada que ya es histórica. La mística del clásico mundialista encendió la pasión de miles de vecinos que, desde distintos barrios, comenzaron a converger en caravanas interminables hacia el centro de la ciudad.
Las principales avenidas de la ciudad fueron el escenario de un desfile incesante de pasión patria: banderas y bocinazos en autos y motos a lo largo de toda la costa, caravanas multitudinarias que avanzaron a pie por la avenida Luro y la avenida Edison, y fuegos artificiales, música y abrazos apretados entre desconocidos que compartieron la misma emoción.
Las lágrimas de desahogo, los cánticos de aliento y las camisetas celestes y blancas vistieron una tarde-noche inolvidable en Mar del Plata, donde la fiesta comenzó temprano y promete extenderse hasta altas horas de la madrugada, con la ilusión intacta de cara al partido definitivo.












