En diálogo con Cazador de Noticias, el secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata y Zona Atlántica, Guillermo Bianchi, trazó un duro diagnóstico sobre la situación económica y social del país y su impacto en la ciudad, al cuestionar las políticas implementadas por el Gobierno nacional.
El dirigente sindical sostuvo que “Mar del Plata no es ajena a las problemáticas que está sufriendo nuestro país en función de un modelo económico que ya está agotado” y recordó que desde el inicio de la gestión de Javier Milei el gremio advirtió sobre las consecuencias del rumbo económico.
“Nosotros veníamos señalando desde el primer día del gobierno de Milei que el anarcocapitalismo nos traía escondido entre sus promesas una profunda desigualdad en la distribución de las riquezas. Y cuando digo distribución de las riquezas no me refiero solamente al sentido económico, sino también al profundo sentido social y político que implica un modelo económico devastador”, afirmó.
En ese sentido, aseguró que las políticas oficiales impulsan la precarización laboral y la informalidad. “Sabíamos que esta política empujaba hacia los márgenes y particularmente en el mundo del trabajo hacia la precarización y la informalidad. Aquello que parecía una teoría o que muchos tomaban como un castigo injustificado a los principios del gobierno se transformó en una realidad”, expresó.
Bianchi cuestionó además que “el Gobierno nacional ha hecho un modelo de distribución para pocos” y sostuvo que el propio Presidente “ha reconocido un esquema basado en la primarización de la economía”, al tiempo que enumeró una serie de medidas que, según su visión, perjudicaron a distintos sectores.
Entre ellas mencionó el deterioro del poder adquisitivo de los jubilados, el desmantelamiento de programas sociales, los recortes en políticas destinadas a las personas con discapacidad, el desfinanciamiento de las universidades públicas y la pérdida salarial de los trabajadores estatales.
También criticó la política laboral del Gobierno al señalar que “termina interviniendo en la cuestión tripartita en la Argentina”. Al respecto, defendió el sistema de negociación colectiva como herramienta para equilibrar la relación entre trabajadores, empresarios y Estado.
“Si hay algo democrático en las relaciones del mundo del trabajo es la posibilidad de la negociación colectiva: trabajadores organizados a través de los sindicatos, empleadores representados por sus cámaras y el Estado como árbitro regulador de las asimetrías”, remarcó.
El impacto en Mar del Plata
Respecto de la realidad local, Bianchi sostuvo que la ciudad atraviesa un escenario especialmente delicado debido a la caída de la actividad económica.
“Mar del Plata sigue teniendo los índices de desocupación más grandes, está creciendo la precarización, el fenómeno del trabajo de temporada se ha terminado y la situación social es de alta vulnerabilidad”, advirtió.
Asimismo, indicó que el deterioro del turismo repercute directamente sobre sectores clave como el comercio, la gastronomía, el puerto y la industria textil, considerados motores de la economía marplatense.
“Hoy lo que está pasando es que existe miedo al despido, el salario no alcanza y el endeudamiento de las familias alcanzó niveles nunca vistos. Todo esto resiente el sistema productivo básico de la ciudad y tiene consecuencias para una comunidad de casi 800 mil habitantes”, sostuvo.
La situación del comercio
Consultado por la realidad del sector mercantil, explicó "que no se registran despidos masivos generalizados, aunque sí una pérdida constante de puestos de trabajo".
“En el ámbito del comercio los despidos son por goteo. No tenemos despidos masivos, aunque sí cierres que han provocado cesantías importantes, como ocurrió con Caromar”, señaló.
Finalmente, anticipó un panorama complejo para los próximos meses.
“Va a ser un invierno difícil porque están deprimiendo el salario en la Argentina y cuando se deprime el salario la rueda del consumo afecta directamente a actividades como el comercio”, concluyó.
Por último, Bianchi consideró que existe una creciente demanda social de una alternativa política. “Estoy percibiendo que la gente tiene la necesidad de encontrar una voz que la ayude a pensar que un futuro más próspero es posible. Ese reclamo todavía no ha sido cristalizado en la política. Desde el movimiento obrero bregamos para que se construya un espacio colectivo que pueda hacer frente a un modelo que consideramos devastador”, concluyó.












