Las 33 unidades de información que lo componen sufren múltiples problemas en la actualidad producto de la desidia y el abandono de las últimas gestiones. La ausencia de recursos materiales, el deterioro de recursos tecnológicos, los insuficientes recursos humanos, el desgaste edilicio y la carencia de decisiones políticas son las caras de una moneda que no cae para el lado de la cultura.
Hace varios años se ha vuelto evidente el estado lamentable de las bibliotecas marplatenses, cuestión que alarma aún más si se considera que se trata de un servicio cuyo objetivo es garantizar la posibilidad de acceder en igualdad de condiciones a la cultura, la información y el conocimiento.
Lo concreto es que la actualidad ha dejado al desnudo una interminable lista de falencias que vuelven la problemática extremadamente crítica.
En líneas generales, los problemas edilicios incluyen la falta de muebles y de espacios, que obliga a una urgente baja de material que ya se ha tornado infructuoso, y además los inconvenientes con la iluminación, la ventilación y la temperatura de los distintos inmuebles.
En cuanto a los casos particulares vale contemplar que la Biblioteca Leopoldo Marechal, sita en 25 de Mayo y Catamarca, tiene un montacargas fuera de servicio hace más de tres años y otro que no asciende hasta el primer piso. También cuenta con un ascensor que no mantiene un funcionamiento regular, instalación eléctrica sin el mantenimiento adecuado, filtraciones en los techos y la caldera rota hace meses.
Respecto de la ausencia de recursos materiales, vale mencionar la necesidad de actualización en distintos soportes, que permita la adaptación a los nuevos cambios sociales y a los de índole tecnológica.
Además de la colección envejecida, cabe contemplar que no hay sistema para la recuperación de libros no devueltos ni servicio de encuadernación, lo que provoca que los empleados cumplan con esa tarea con herramientas insuficientes.
Asimismo, deben contarse la imposibilidad de dar respuestas a las inquietudes de quienes concurren a los distintos centros, fundamentalmente por la ausencia de programas de fomento de la lectura, de servicios de información específicos y de capacitación.
Sin embargo, lo que más duele es la falta de lapiceras, cinta adhesiva, etiquetas, fibras, hojas, tinta para las impresoras…
Pero la alerta roja no se detiene ahí. El deterioro de los recursos tecnológicos dice presente en los problemas con los teléfonos y el servicio de internet.
Es preciso señalar que la falta de actualización del parque tecnológico (que data de 1996) y la antigüedad del servidor impiden la instalación de nuevos programas y la conexión a la red, lo que origina un mayor riesgo de infección con virus y la imposibilidad de conectar nuevos dispositivos como escaner, puertos USB, etc.
La Biblioteca Leopoldo Marechal, que es la más grande de la ciudad, sólo tiene tres terminales de consulta y una colección antigua que no se ha digitalizado por falta de medios. La central telefónica padece graves desperfectos y no sólo no hay un sistema integrado de gestión sino que, además, el catálogo colectivo se detuvo hace años.
En otro sentido, puntualmente en lo que respecta a recursos humanos, se debe tener en cuenta que en todo el sistema hay un solo empleado para mantenimiento y otro para el sector de informática. Además, la estructura jerárquica está vacía y no hay personal para el procesamiento de datos estadísticos ni para la prestación de servicios por medios tecnológicos.
Los problemas de horarios también son una realidad, al igual que la inexistente prioridad de ingreso para el personal profesional con titulaciones específicas, a pesar de que se dictan carreras afines en la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Por último, en relación a la carencia de decisiones políticas, tendría que considerarse la necesidad de actualización del reglamento vigente y la redefinición de convenios y acuerdos con las asociaciones de fomento donde funcionan distintas bibliotecas, que hasta han sido utilizadas como albergues por personas de bajos recursos.
Asimismo, cabe resaltar la desorganizada distribución de las unidades, la inseguridad y las políticas de información municipal absolutamente vacantes.
Así las cosas, en este penoso presente de nuestra cultura, hay tres bibliotecas que están cerradas: la Belgrano, ubicada en Carmen de las Flores 1493, por problemas de seguridad; la Almafuerte, emplazada en Primera Junta 6521, por problemas edilicios, y la Eduardo Mallea, del Barrio Bernardino Rivadavia, por diferencias con la comisión directiva de la sociedad de fomento.
En cambio, la Biblioteca Leopoldo Lugones, del Barrio Villa Lourdes, ha debido trasladar provisoriamente su material a la sede de asociación vecinal como consecuencia de que se ha licitado su reparación.
También la Biblioteca Revolución de Mayo (Av. Libertad 5275) funciona provisoriamente en la sociedad de fomento Estación Norte por deficiencias edilicias y problemas con la seguridad; su refacción se licitaría en los próximos meses.
En tanto, las Bibliotecas Mariano Moreno (Bolívar y Marconi) y 9 de Julio (Estado de Israel y Balcarce), que se rehabilitaron el año pasado, siguen presentando algunas deficiencias que imposibilitan su normal funcionamiento.
DETALLE DE LAS CARENCIAS EDILICIAS EN LAS BIBLIOTECAS BARRIALES
- Jorge Newbery (Bolívar 9048, Barrio Jorge Newbery)
Baños, office, seguridad, informática, iluminación
- Batán (calle 136 entre 153 y 155, Ciudad de Batán)
Baños, office, seguridad, comparte espacio, matafuegos
- Naciones Unidas (Olavarría 2508, Barrio Ex Terminal)
Seguridad, iluminación
- Laguna de los Padres (predio lindero a la Reducción del Pilar)
Teléfono, seguridad, iluminación
- Juan Carlos Castagnino (Pedro Camet 1125, Barrio Estación Camet)
Baño, office, teléfono, calefacción y matafuego
- Jacobo Amar (Av. Luro 6580, Barrio San Cayetano)
Baño, office
-Alfonsina Storni (Acevedo 7595, Barrio Aeroparque)
Baño, office, teléfono, calefacción y matafuego
- Ricardo Rojas (Galicia 2428, Barrio General San Martín)
Baño, office, teléfono, calefacción, informática, iluminación.
-Playa Serena (Calle 11 nº 350, Barrio Playa Serena)
Baño, office, limpieza, teléfono, seguridad, calefacción, informática y matafuegos.
- Gladys Smith (Los Eucaliptos 642, Barrio Bosque Alegre)
Baño, office, teléfono
- Herman Figlas (Dellepiane 2431, Barrio Florencio Sánchez)
Baño, office, teléfono, seguridad, calefacción, informática, iluminación, matafuegos y comparte espacio.
-Alonso Crespo (Nápoles 6825, Barrio El Martillo)
Baño, office, limpieza e informática
- Rino de Tóffoli (Tripulantes del Fournier 5450, Barrio El Progreso)
Baño, office, seguridad y comparte espacio.
- Angel Senger (Marcelo T. de Alvear 2640, Barrio Cerrito Sur)
Baño, office, limpieza, informática y comparte espacio.
- Alicia Moreau de Justo (La Golodrina 136, Jardín de Peralta Ramos)
Baño, office, limpieza y comparte espacio.
- Roberto Arlt (La Salle 545, Barrio Los Pinares)
Baño, office, limpieza, teléfono, seguridad y calefacción.
- Joaquín V. González (Av. Independencia 3030, Barrio San José)
Baño, office e iluminación.
- Estación Chapadmalal (Av. F y 7, Estación Chapadmalal)
Baño, office, teléfono, seguridad e informática.
Además, muchas de las bibliotecas enumeradas presentan problemas en techos y/o ventanas, falta de limpieza en su entorno, escaleras inseguras o falta de espacio para ampliar su caudal bibliográfico o anexar sala de lectura o sala infantil.
Fuente:Cazador de Noticias.











